Lo decía Ford Farlaine no yo, que quede claro. Eso sí, me paso el copyright por el forro y lo utilizo de título de la entrada, porque yo lo valgo.
Como no soy de los que se pasan toda la puta vida conectado a internet (prefiero vivir de verdad que “cibervivir”), me he enterado hoy de la campaña de Radio Intereconomía contra el condón (preservativo para los católicos). Ya sé que es tarde y que todo quisque lo ha visto, pero por si las moscas hay alguien más que como yo pasa olímpicamente de estar update permanentemente os pongo el video porque no tiene desperdicio.
Después de verlo reconozco que el uso del condón puede llegar a ser peligroso, no lo dudo, a veces pasa que pisas uno recien usado y te pegas un morrazo de espanto. El chico, muy majo él, nos recuerda que en Africa no saben leer, que hace un calor de cojones, que los africanos no se cuidan las uñas, y otras cuestiones varias que no habíamos pensado. Aunque se les ha olvidado un dato importante: la polla enorme que se gastan los negros, que les impide tener tallas disponibles. Y es que cómo somos los ateos, los rojos y los progres, que no estamos a lo que estamos, que se nos va la olla, que los africanos follan como conejos sin mirar a quién, que son unos incultos, ¿es que no véis que la mejor forma de evitar el Sida es difundir la fé católica?.
Me pregunto si los chavales que salen en la pantalla creen lo que leen, supongo que sí, así que me alegro de no haberme enrollado con la chavala que lo presenta porque hubiese llegado virgen al matrimonio y, con la marcha que tengo, ahora tendría 43 hijos (lo siento, es algo que no logro controlar…).
Ayer ví cómo el Athletic se pasaba por la piedra al Austria de Viena y una infame convención de nazis la lió parda en el campo, hoy veo que los periodistas austriacos echan la culpa al árbitro, recibo por la tarde un email inadmisible de mi jefe justo después de salir del currelo, y ahora veo la historia esta de Intereconomía.
En fin, visto lo visto, mi polla y yo nos vamos tres días de vacaciones que ambos lo necesitamos, y sin condones, que tengo las uñas de las manos que parezco un buitre leonado.



